Explorando el jardín interior
Lejos de los ruidos del mundo, más allá de las labores del hogar, abre su verde intimidad el jardín interno. Descansa allí; siéntelo, está vivo. Su silencio absorbe los colores de las estaciones, esconde tesoros en su seno y en él habitan misteriosas fuentes.
Lo arrulla el canto de los pájaros y el zumbido de los insectos. Su forma es única, se expande, se estrecha, florece milagrosamente en una explosión de color, se entrega mansamente a tus desatinos de jardinero, pero sigue creciendo espontáneo, feliz, ilimitado...
lunes, 3 de diciembre de 2012
El nombrador
Vengo del ronco tambor de la luna
en la memoria del puro animal
soy una astilla de tierra que vuelve
hacia su antigua raíz mineral.
Soy el que canta detrás de la copla
el que en la espuma del río ha'i volver
paisaje vivo mi canto es el agua
que por la selva sube a florecer.
Nombro la tierra que el trópico abraza
fuente de estrellas, cintura de luz
Al corazón maderero de Salta
subo en bagualas por la noche azul.
Yo soy quien pinta las uvas
y las vuelve a despintar
al palo verde lo seco
y al seco lo hago brotar.
Vengo de adentro del hombre dormido
bajo la tierra gredosa y carnal,
rama de sangre, florezco en el vino
y el amor bárbaro del carnaval.
Apenitas soy Argona
nombre que no se ha'i de perder
y aunque lo tiren al río
sobre la espuma haí de volver.
Jaime Dávalos
